Lecciones aprendidas durante los viajes

Nunca me cansaré de decir que viajar es la mejor universidad de la vida: en estos años aprendí mucho, muchísimo...a continuación algunas reflexiones.

Sólo tenemos una vida

Esto es lo que aprendí mi viaje a China. Oh, que descubrimiento! dirás con ironía. Pues sí, ese fue mi primer viaje como mochilera y me di cuenta de que no era del todo feliz con mi vida y que no quería desaprovechar ni un segundo más de lo más valioso que tenemos: nuestro tiempo. Desde entonces intento vivir la vida de la mejor manera y aunque mis cuentas bancarias están más vacías de lo que serían si tendría un empleo estable en Lima, yo me siento afortunada :D.

Hay que ser valientes

Dejarlo todo para salir de viaje con poco dinero no es fácil: el primer paso cuesta, no les voy a mentir. Sin embargo, también es cierto que tras aquel primer pequeño -pero gigantesco- paso las cosas son más fáciles de lo que parecen. El mundo está lleno de viajeros, están aquellos que se toman medio año sabático, los que se establecen en un sitio y comienzan una nueva vida aventurera allí y los que van y vuelven. Una vida así es posible.

“Ve a la universidad. Estudia. Saca tu título. Encuentra un trabajo. Haz carrera. Encuentra un novio. Cásate. Ten hijos“. Parecen ser los mandamientos de la sociedad moderna. Pero no: escapar de esta espiral es posible, siempre y cuando tu quieras y estés dispuesto a unos cambios.  Romper con las reglas no te convierte en una persona egoísta.

No hay nada de malo en seguir lo que la sociedad dicta, hay mucha gente que es feliz haciéndolo y es muy respetable (y a veces me parece hasta envidiable) pero si lo que estás haciendo no te llena y quieres un cambio de ruta… hazlo, sé valiente y lucha por tu sueño: el que no arriesga, no gana!

Hay que ser realistas

Si lo que quieres es un paréntesis en tu vida y viajar durante una temporada definida puede que con tus ahorros (o trabajos puntuales) no necesites más. Pero si quieres vivir una vida de viaje es muy probable que los ahorros se acaben… ¿Y entonces qué? Convierte tus puntos fuertes en oportunidades: ¿te gusta escribir? Escribe. Puede que, aunque ahora te resulte imposible de creer, alguien quiera leer y hasta comprar un libro tuyo ¿Sabes idiomas? Da clases a cambio de dinero/alojamiento/comida.

Hay viajeros que armaron cursos de fotografía online, otros que escriben guías de viaje y otros que te llevan de viaje. Y si todavía no has encontrado tu punto fuerte, sigue buscando que tu también tienes un don. Lo que está claro es que hoy en día el dinero no debe (ni tiene) que ser un obstáculo para poder emprender un viaje así.

Viajar no es caro

Ir de vacaciones es caro, viajar no lo es. Toma esta frase con sentido común: si tu idea de viaje es sexo, droga & rock and roll pues posiblemente sí te salga caro, pero si estás dispuesto a viajar en plan mochilero te sorprenderá ver que puedes vivir viajando con menos dinero del que necesitas en tu propia ciudad. Hay mil maneras para abaratar los costes: viajando en medios de transportes baratos o haciendo autostop, comer en chiringuitos callejeros, dormir mientras viajas en transporte público, etc. Hay viajeros que gastan tan poco que parece que hacen magia!

El mundo es un lugar seguro

Malas noticias: hay delincuentes por todos lados, es inevitable. Buena noticia: son la inmensa minoría. La gente es buena y viajando te darás cuenta, sobre todo si viajas sola. Cuando viajas sola parece que el universo conspire para ayudarte: si tienes un problema, mágicamente aparecerá un desconocido preparado para echarte una mano. Lleva siempre contigo una sonrisa, sentido común y confía en tus sensaciones.

Nuestra sociedad está fundada en el miedo. Y el miedo es nuestra correa, nuestra cadena. Mientras estemos atados solo podremos ver, escuchar, sentir lo que la sociedad quiere ‘suministrarnos’. Si conseguimos romper la cadena podemos descubrir nuevos mundos, nuevas maneras de hacer las cosas, nuevas sensaciones, que no necesariamente son mejores, pero será solo entonces cuando podremos elegir lo que queremos.

Somos muy pequeños

Cuanto más viajamos más nos damos cuenta de lo grande que es el mundo y de lo raro que a veces resulta: necesitaríamos muchas vidas para recorrerlo todo y entender cada país, costumbre, religión y persona. Viajar a veces te da una cachetada en la cara que resulta hasta terapéutica. A menudo los ‘occidentales’ nos creemos superiores. En Asia me impactó ver lo felices que cierta gente puede llegar a ser teniendo muy poco, la lección más grande ha sido sin duda el ser antes que tener.

Hoy es el momento

Si quieres hacer algo empieza hoy, empieza ya. Nunca es tarde, pero es mejor es hacerlo hoy que mañana. ¿Trabajas de administrativa pero quieres ser veterinaria? Infórmate y fórmate. ¿Quieres hacer un voluntariado en África pero nadie quiere ir contigo? Ve sola: los viajeros solitarios nunca sufren la soledad si no quieren. ¿Quieres escribir un libro? Escríbelo: es tan fácil como tomar lápicero, papel y dejar fluir tu imaginación. Puede que nunca sea un bestseller pero la satisfacción, una vez acabado, de leer tu propio libro, estoy segura que será increíble.

Sobre todo elige lo que te hace feliz, lo que te hace sentir bien. A menudo consideramos la felicidad como algo inalcanzable cuando realmente ser felices es mucho más fácil de lo que parece.

¿Estas contenta con lo que haces? ¿Te gustaría vivir viajando? Déjanos tus comentarios más abajo.


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